Es una de las técnicas más eficaces para un buen aprendizaje mediante unas adecuadas técnicas de estudio.
Permite jerarquizar la información de un texto con el fin de facilitar la asimilación de las ideas principales y secundarias, así como de los datos concretos para un posterior desarrollo conjunto.
Índice de contenidos
- Situaciones para mejorar
- Posibles consecuencias
- Cómo mejorar
¡A triunfar!
¿Qué podemos hacer?
Es una destreza que se mejora con la práctica por lo que la única forma de aprender es llevarlo a cabo, así de fácil.
Se puede empezar en cursos como 3º o 4º de Primaria, pidiendo que de un texto de una máximo de 10 líneas se marque solo una palabra. Los textos escolares cuentan ya con un acercamiento al subrayado pues tienen palabras en negrita o destacadas, pero debe trabajarse igualmente.

- Estudia mediante la simple lectura sin apoyarse en herramientas que permitan destacar las ideas clave.
- Subraya la práctica totalidad de la lección, pues destaca lo que entiende que debe ser aprendido para responder en un examen.
- Subraya en la primera lectura y a gran velocidad, o, también, casi tacha en lugar de subrayar.
- No hay un rigor a la hora de jerarquizar las ideas principales y secundarias.
- Estudia las lecciones de memoria y, cuando se le pregunta, reproduce textualmente lo que pone en sus libros.
- En los textos que lee no se distinguen los conceptos que hacen de hilo conductor de la información.
- Gran dificultad para aprender las lecciones; además el tiempo invertido no se corresponde con los resultados esperados.
- Estudio de manera pasiva y poco proactiva, por lo que se termina por caer en la continua distracción y aburrimiento.
- Falta de comprensión de lo que se ha aprendido, así como de conexión entre ideas a la hora de responder a preguntas tipo examen.
- No retención del vocabulario clave o técnico de la lección.
- Poco desarrollo de nuestra capacidad comprensiva.
- Malos resultados en las asignaturas menos prácticas como literatura, biología, historia…
- Subrayar palabras clave, no frases enteras, que deber ser las que mejor nos traen a la memoria lo que explica cada párrafo.
- Evitar el subrayado de palabras de manera intermitente; por ejemplo, 5 palabras sueltas para 3 líneas.
- Utilizar siempre los mismos colores: uno para las ideas principales, otro para las secundarias y un tercero para fechas o datos concretos.
- Aprender a subrayar de manera progresiva e ir avanzando desde lo más sencillo a lo complejo.
- Completar el subrayado con elementos como flechas, acrósticos, números, etc.
- Copiar las palabras subrayadas y tratar de reconstruir el texto.
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